Guardado en: religión
Recuerdo que , hace tres años, al empezar la eucaristía en la parroquia de Jesús de Nazaret, en Siete Palmas, en Las Palmas dije que no se había convocado ya ninguna rueda de prensa en el Vaticano para informar de la salud del Papa. Todo llegaba a su final, por lo tanto comenté que ofrecíamos la eucaristía por el Papa. Los días anteriores fueron jornadas intensas donde seguía hasta altas horas de la noche, la evolución del Pontífice.
Finalizó la Eucaristía de aquel sábado 2 de abril de 2005 . Salí, como es mi costumbre, a despedir a la gente a la puerta. Recuerdo que pasaron unos hombres por la acera que comentaban “¡El Papa ha muerto!, lo hemos escuchado en la radio del coche”. Inmediatamente, lo que hicimos fue entrar de nuevo en la pequeña capilla donde habíamos celebrado la Eucaristía, conmigo entraron algunas personas. Un nutrido grupo de todas las edades formamos un círculo con las manos unidas y rezamos un padrenuestro. Recuerdo que entre aquellas personas había varios niños. Uno de ellos se echó a llorar, le preguntamos qué le pasaba y respondió: “Estoy triste porque ha muerto el Papa”. Sí que recuerdo que toda la semana posterior, fue para mí de una paz muy especial e intensa que me alentaba a seguir en este camino de entrega a los demás. Todos estos acontecimientos están grabados en mi corazón.
Conocí a Juan Pablo II cuando estudiaba teología, en un viaje a Roma, de donde guardo un hermoso recuerdo una foto saludándole en una audiencia. También le vi en el viaje de 1982 a España, en el encuentro de los jóvenes en el Bernabéu. Otros momentos también fueron la canonización de Enrique de Ossó en la plaza de Colón en Madrid y los encuentros mundiales de la juventud en Roma y París.
Destacaría de él, el término nueva evangelización. Nuevo modo de anunciar el evangelio con nuevo ardor, nuevas expresiones y nuevos métodos. Es algo de lo que intento hacer con este blog, con la web de la parroquia, mis colaboraciones con los medios… Todo sea por llevar el mensaje del Reino con los medios de hoy, de modo actualizado, renovado, con creatividad e ilusión. Este comentario de hoy quiere ser mi homenaje personal a este evangelizador y apasionado del mensaje de Jesús de Nazaret, este gran hombre de Iglesia, Juan Pablo II.
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De éste hombre, recuerdo el optimismo que se respiraba en la Iglesia de los últimos años. Tuviese o no tuviese que ver el momento político, diferente al de ahora…yo lo asocio al papado de la esperanza, de la misericordia, de la buena memoria de las cosas; hay que tener “buena memoria”, mejor que “memoria histórica”: La buena memoria es la que recuerda sólo lo que mereció la pena y entierra lo inútil, lo destructivo; ésa es la buena memoria.
Comentario por rosam 13 Abril, 2008 @ 2:45 amParece que no prestemos tanta atención a esa esperanza. Puede que se nos haya quedado enana a fuer de no alimentarla…¿será sólo impresión mía?
Noto como si recogiésemos velas recordando las cebollas de Egipto, o recogiésemos los “corrucos” de pan de las sobras del banquete por si acaso.
Hecho de menos el aire festivo de alabanza, Espero que este gran hombre, siga sin tirar la toalla, y desde su nueva morada, vele para que la más pequeña de las tres virtudes no deje de caminar retrasando la marcha de las dos hermanas mayores: la fé y la caridad. No hay testigo sin las tres ni testigo triste que convenza.